martes, diciembre 05, 2006

el embarazo psicológico del autor de este blog

El otro día me llamó la blanqui contentísima porque tenía náuseas, mareo y ganas de helado de canguil. Mientras yo dudaba entre decirle “sorry, wrong number”, o irme de mercenario a Irak, ella se adelantó advirtiéndome que ya había hecho el papeleo para evitar mi huida triunfal del país. Como ya dejé atrás mi faceta de canalla, opté por sugerirle que se hiciera un examen para ver qué mismo es que tenía, ya que el fin de semana, mi hermana había preparado el almuerzo, y con ella (al igual que con la musa inspiradora), nunca se sabe.

Dos días después, la blanqui no se comunicaba, así que asumí que se había retirado a meditar a una montaña (eso es lo que hago en mis momentos de mayor alegría), pensé en llamarla, pero mi rostro enrojeció de súbito y empecé a sentir un fuerte deseo de vomitar, era como la sensación que ha de dar a quien escucha RBD mientras lee un post de ajusticiador.

Llegué a casa con un fuerte sentimiento de rechazo por estar tan guatón, y mientras me preparaba una tortilla de vísceras de pato con mantequilla de maní, una llamada al celu me ratificó la terrible noticia:
la blanqui estaba embarazada.

Al escuchar la noticia, toda mi vida pasó frente a mis ojos: cada loca, cada babosa, cada top model que estuvo en mis sucias garras volvió a la memoria recordándome lo canalla que había sido en mis vidas anteriores. Le pedí a la blanqui que repitiera el dulce diagnóstico, nomás para volver mi vida pasar frente a mis ojos, pero la segunda vez sí escuché bien: la blanqui estaba intoxicada (por comer en la calle).

Entonces recordé que el día anterior yo había comido ceviche de concha, guatita, batido de mango, empanada, manicho, jugo de tamarindo, galletas de burrito, aguacate, torta de choclo (o algo parecido) y chaulafán. Todo eso en un lapso menor a seis horas.

Salí de mi escondite provisional, contento por volver a ser libre, por retornar a mi estatus de sumiso pero felizh y con la firme convicción de no comer entre comidas y de dedicarme a actividades de alto riesgo de vez en cuando.


Asegura tu lugar en el paraíso
BloGalaxia


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