sábado, diciembre 02, 2006

taxi driver (buena)

Quienes chocamos constantemente nuestro Hummer tenemos mucho que contar acerca de los taxistas.

Recuerdo que en una ocasión después de una película, me tocó ir a dejar a una amiguita al quinto infierno, y nos tocó un taxista fanático de “Rápidos y furiosos”. El tipo no estaba furioso, pero se creía el clon de Juan Pablo Montoya, y por el olor del taxi y sus ojos rojos, también parecía fanático de “Viaje a las Estrellas”.

Tratamos de bajarnos apenas nos percatamos, pero ya el tipo había hundido el pie en el acelerador y no conforme con eso, puso un reggaetón a máximo volumen. Lo que yo lamentaba no era morir terriblemente en un accidente, sino que en La Extra iba a salir publicado: “tortolitos mueren camino al quinto infierno escuchando Daddy Yankee”. Y como subtítulo: “policía encontró misteriosa hierba en el vehículo

Después de matar un par de gatos y recibir insultos a fuego cruzado, llegamos al destino final. Besamos el piso cuando pudimos bajarnos, y no era para menos: habíamos sobrevivido.

Durante un tiempo compré La Extra para ver si encontraba noticias del taxista, pero hasta ahora no aparece. Ahora la compro los lunes, pero sólo para ver si salí en la página de sociales.

El otro día le había dado el auto a mi niña de 15 años para que se fuera a Montañita a participar en un festival de reggaetón, y al salir del Riocentro me tocó subirme a un taxi; pero al ver quién conducía, mi primera reacción, la reacción lógica de cualquier hombre, fue salirme por la ventana:

el taxista era una mujer.

“No se preocupe, ya estoy acostumbrada a estas reacciones, pero póngale fe que hasta ahora no he perdido ningún cliente”, me dijo.

rafaelito.- Oiga, no sé si le habrán contado, pero las mujeres tienen severos problemas de percepción espacial, es por eso que no se pueden estacionar y chocan tanto.

taxista (buena)- Entonces no se preocupe, lo que tiene que hacer es bajarse al vuelo, así no tendré que estacionarme. Eso sí, hasta ahora, nunca he chocado mi carro. Me han chocado, que es distinto. Fue un señor que iba con su parejita y no respetó el pare. Me fue mal, el parabrisas terminó en la calle y me lastimé bastante. Pero lo peor es que los curiosos me miraban como diciendo: “seguro que ella tuvo la culpa”

rafaelito.- Bueno pues, si no soy el primero en reaccionar así…

taxista (buena).- No oiga, el primero lo que hizo fue pedirme disculpas: se subió sin verme, y me dijo, “oe flacosh, llévame aquisito nomás, al estadio, pero soplado oe, que me pierdo el primer tiemposh…”

rafaelito.- ¿Era hincha del Barcelona?

taxista (buena).- Esteee…

A estas alturas, la taxista conducía sin rumbo, contenta porque sí había encendido el taxímetro.

rafaelito.- ¿Y ya le tocó empujar su taxi?

taxista (buena).- Claro, fue en la curva de la Universidad de Guayaquil, era una noche cualquiera, piloteaba mi nave y de pronto se paró. Me bajé sin saber qué hacer. Algunos pitaban, pero se tranquilizaban al percatarse de que era mujer. De una ambulancia se bajaron a ayudarme.

rafaelito.- ¿Sabe? Se me ocurrió un comentario, pero ya ha de estar acostumbrada al machismo, mejor me quedo calladito.

taxista (buena).-No crea, los compañeros son más bien atentos. Me tienen paciencia, y la verdad es que a veces exageran, pero mejor eso a que me falten el respeto.

rafaelito.- ¿Ya la multaron?

taxista (buena).-¿Y a quién no? La primera vez fue por pasarme un semáforo. El vigilante comentó que esa era una forma de hacer amistades…

rafaelito.- Sospecho que esas amistades no han de ser sus preferidas… ¿y cómo hizo cuando le tocó coimar por primera vez?

taxista (buena).- No he coimado, más bien me han pedido plata, y en una ocasión me paró un vigilante en el Terminal Terrestre. Me sorprendió porque yo no había hecho nada, pero el muy fresco quería darme su número de teléfono. De vez en cuando los clientes me invitan a comer, a tomarnos una cola, cosas así.

rafaelito.- Y cuando se mete en líos con otra conductora, ¿qué hace?

taxista (buena).- La verdad es que a veces cometemos errores terribles, toca decir que es una pena que las mujeres cometamos infracciones. Recuerdo la primera vez que me pasó, una loca se pasó un pare y casi la choco. La miré nomás moviendo la cabeza.

rafaelito.-¿Y no le da miedo ir a un lugar peligroso?

taxista (buena).- No, una se acostumbra… recuerdo una noche, cerca de la entrada a Fertisa. Tenía recelo porque llevaba a una pareja. Al bajar, me dijeron que le ponga seguro a la puerta y no suba a nadie. Igual, los colegas me cuidan bastante y hasta se ponen bravos cuando escuchan que estoy yendo a lugares peligrosos.

Una vez me pasó lo contrario, en el suburbio oeste: pensaban que era una asaltante, y me pidieron disculpas por no subirse. Les expliqué que era yo la que debía tener miedo, pero igual, se retiraron.

rafaelito.- Una pregunta, ¿le ha pasado que se sube un idiota y se la pasa haciendo preguntas sólo porque usted es mujer?

taxista (buena).- Esteeeee… ¿cómo le explico?... Me pasó con mi primer turista, era uno de esos mochileros, y se la pasó haciendo preguntas. Decía que era la primera vez que veía una mujer taxista.

rafaelito.- ¿Y le dio propina?

taxista (buena).- Nada oiga, mi primera propina me la dio una señora que me felicitó por elegir este trabajo, y me pidió que me quedara con el cambio. Desde entonces tengo este letrerito, mire: “la taxista (buena) responderá sus preguntas por un 25% adicional al valor de la carrera”.

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