viernes, septiembre 04, 2015
El amor está adentro: Septiembres (Carles Bosch, 2007)
El documental empieza con un concurso de canto en el Centro penitenciario Soto del Real. Mientras esperan el concurso del año siguiente, los presos unidos por el azar para este documental, contarán sus historias de amor.
Soto del Real rompe el paisaje de la misma forma que el concurso rompe la rutina de los concursantes. La preparación, el concurso en sí y la celebración terminan pronto porque son solo la excusa con que se juntaron los protagonistas, gente con una sensibilidad comparable a la de quienes están afuera y es que no tiene por qué ser tan diferente.
Bosch recurre al generador de caracteres, la pantalla dividida y la voz en off para mostrarnos la relación de los protagonistas con el mundo de afuera. También a un recurso de estilo: las tomas de los familiares de los presos y sus hogares parecen videos caseros o fotografías que pueden verse en un álbum familiar. Algunas de esas tomas tienen un leve movimiento de cámara que da la sensación de estar viendo fotos en vez de la imagen en movimiento propia del cine. Este recurso permite la identificación del espectador con esos seres humanos encerrados.
Después del concurso, la cámara en mano ayuda a explorar el entorno, entrar en el mundo de los protagonistas. A ratos, sobre todo en los momentos más emotivos, la cámara parece unirse a los abrazos, al cariño. Este recurso que raya lo invasivo, acerca al espectador con los presos, pero más con los familiares o con los otros presos, cuando se dan las visitas conyugales.
Mientras aman, los presos esperan el concurso del siguiente año. Con eso se cierra el ciclo que sirvió de excusa para mostrar sus historias. A esas alturas, lo que importa es que entendemos su necesidad de huir de la rutina, la selección de los temas, la añoranza que moldea su pasión al cantar.
El amor transcurre entre los condenados. Adentro, contraen matrimonio, se encuentran, mantienen la esperanza de volver a amar, se esperan, se embarazan. La consigna cuando están encerrados es “Quédate con lo bueno” y aplica también para el espectador. Para una de las protagonistas que recupera su libertad y en general, para las parejas de todos los presos, el amor espera adentro.
Septiembres
Dirección y guión: Carles Bosch.
País: España.
Año: 2007.
Duración: 113 min.
Producción: Carles Bosch, Tono Folguera y Loris Omedes.
Fotografía: Walter Ojeda y David Fernández Miralles.
Montaje: Ernest Blasi y Ana Rubio.
martes, septiembre 01, 2015
Es lo que hay: La Libertad, de Lisandro Alonso
Misael se dedica a talar árboles para subsistir. Aislado del mundo, vive del bosque, no solo por la madera, sino también por su alimento y parece estar satisfecho con esa vida. cada día elige árboles, que corta, apila y lleva a un aserradero. Su contacto con la civilización consiste en prestar una camioneta para llevar la carga, negociar el valor de la madera, llamar a su familia por teléfono, escuchar la radio mientras come y realizar compras básicas en la gasolinera. Su proveedor es la única persona a quien trata con algo de cordialidad.
Es precisamente su relación con el mundo lo que pone en evidencia su situación. Misael podría vivir solo, apartado de la sociedad, pero el capitalismo genera una relación de dependencia. Misael vive una suerte de retorno a la época de las cavernas, Altamira, pero con capitalismo y sin arte. El hachero necesita pequeños lujos, aunque sea una cerveza o un cigarrillo y eso lo mantiene como parte del sistema, no importa cuán alejado esté de la sociedad. Pero esa es una interpretación a la que se puede llegar, no lo que muestra el director. No sabemos qué piensa, solo alcanzamos a intuir el contexto.
Lisandro Alonso muestra a Misael con planos secuencia en los que aparentemente no pasa nada, pero pasa. Esos minutos tan valiosos que en otra película serían eliminados durante el montaje, reflejan la otra velocidad con que transcurre el tiempo en la zona rural y la velocidad a la que le tocará moverse a quien tenga que estar allí. Las acciones y espacios recorridos se muestran casi en su totalidad. La cámara se adentra a ratos en el paisaje, observa al protagonista en sus momentos más íntimos, pero no obtiene de él una sola reflexión, solo muestra a Misael como parte del paisaje, como en una postal.
El hachero se adapta, dura lo que puede sin manifestar una búsqueda de sentido. El día termina tal como terminó el anterior, con Misael alimentándose de su propia caza, solo en su caverna mientras la tormenta retumba lejana a sus espaldas.
La libertad
Es precisamente su relación con el mundo lo que pone en evidencia su situación. Misael podría vivir solo, apartado de la sociedad, pero el capitalismo genera una relación de dependencia. Misael vive una suerte de retorno a la época de las cavernas, Altamira, pero con capitalismo y sin arte. El hachero necesita pequeños lujos, aunque sea una cerveza o un cigarrillo y eso lo mantiene como parte del sistema, no importa cuán alejado esté de la sociedad. Pero esa es una interpretación a la que se puede llegar, no lo que muestra el director. No sabemos qué piensa, solo alcanzamos a intuir el contexto.
El hachero se adapta, dura lo que puede sin manifestar una búsqueda de sentido. El día termina tal como terminó el anterior, con Misael alimentándose de su propia caza, solo en su caverna mientras la tormenta retumba lejana a sus espaldas.
La libertad
Dirección: Lisandro Alonso
Guión: Lisandro Alonso
Duración: 73 min
Protagonistas: Miguel Saavedra, Humberto Estrada, Rafael Estrada, Omar Didino, Javier Didino.
Rafael Méndez Meneses
Guión: Lisandro Alonso
Duración: 73 min
Protagonistas: Miguel Saavedra, Humberto Estrada, Rafael Estrada, Omar Didino, Javier Didino.
Rafael Méndez Meneses
jueves, agosto 27, 2015
Aquí no pasó nada (La mujer sin cabeza, de Lucrecia Martel)
Un breve descuido bastó para acabar con una vida. No importa si Vero atropelló a un perro o a un chico, el sentimiento de culpa hace que quede al borde de una crisis de nervios.
En el hospital, una señora le dice que no se duerma. Ese y otros comentarios aparentemente irrelevantes, aportan mucho a la historia cuando se los lee en otro nivel. Desde la secuencia del hospital, Vero empieza a aparecer en primer plano, pero de espaldas o de perfil. Al tener vedada la expresividad facial, el espectador debe intuir los pensamientos de Vero ante lo que observa, pero lo que hay es poco o nada: conversaciones superfluas en un mundo que sigue girando sin mayores acontecimientos. Entre las pocas excepciones, está la escena en la que la asistente le hace un regalo a Vero y ella sonríe, olvidando por un momento lo que hizo.
En esa vida que transcurre hay un recuerdo que se niega a desaparecer. Al principio, Vero no dice nada, pero las huellas de lo que hizo están allí, en la abolladura del coche, así que cuenta sobre el accidente sin darle mayor importancia, pero empieza a notarse una distancia entre ella y los demás. Solamente la mamá se da cuenta de que algo pasa, no por la expresión de Vero, sino por su tono de voz, que le resulta ajeno. Para los demás, lo del accidente es solo una anécdota. Sin embargo, no es tan sencillo. Vero se quiebra cuando ve a alguien en el piso y decide hacerse cargo de sus actos. Le dice a su esposo que pudo haber matado a alguien, pero él se encarga de que la negación parezca el único camino posible. El esposo consulta con sus amigos policías, que corroboran que no pasó nada.
Pero sí pasó algo. Poco después aparece un cuerpo en el canal. La madre de Vero empieza a “ver muertos”. La hija habla del chico al que mataron. El esposo empieza a andar en actitud sospechosa... Vero trata de negar un episodio de su pasado mientras otros tratan de encubrirlo, negarlo, visibilizarlo o al menos enterarse del tema (donde dice "Vero", léase "sociedad argentina").
La vida sigue entre conversaciones irrelevantes, preparativos para fiestas, actividades profesionales o domésticas, etc. En cuanto al accidente, los familiares de Vero ya se están encargando de todo, es decir, de casi todo, porque aún se nota la abolladura. Aún no se ha borrado el pasado, pero vero quiere olvidar. Cuando regresa al hotel a preguntar si estuvo allí la noche del accidente, le dicen que no hay registros. Ya nada queda de esa noche. Solo los hechos y el recuerdo borroso. Vero puede continuar con su vida.
Película: La mujer sin cabeza
Año: 2008
Duración: 87 min.
Directora: Lucrecia Martel
Guion: Lucrecia Martel
Fotografía: Bárbara Álvarez
Reparto: María Onetto, Claudia Cantero, César Bordón, Daniel Genoud, Guillermo Arengo, Inés Efron, Alicia Muxo, Pía Uribelarrea, María Vaner
En esa vida que transcurre hay un recuerdo que se niega a desaparecer. Al principio, Vero no dice nada, pero las huellas de lo que hizo están allí, en la abolladura del coche, así que cuenta sobre el accidente sin darle mayor importancia, pero empieza a notarse una distancia entre ella y los demás. Solamente la mamá se da cuenta de que algo pasa, no por la expresión de Vero, sino por su tono de voz, que le resulta ajeno. Para los demás, lo del accidente es solo una anécdota. Sin embargo, no es tan sencillo. Vero se quiebra cuando ve a alguien en el piso y decide hacerse cargo de sus actos. Le dice a su esposo que pudo haber matado a alguien, pero él se encarga de que la negación parezca el único camino posible. El esposo consulta con sus amigos policías, que corroboran que no pasó nada.
Pero sí pasó algo. Poco después aparece un cuerpo en el canal. La madre de Vero empieza a “ver muertos”. La hija habla del chico al que mataron. El esposo empieza a andar en actitud sospechosa... Vero trata de negar un episodio de su pasado mientras otros tratan de encubrirlo, negarlo, visibilizarlo o al menos enterarse del tema (donde dice "Vero", léase "sociedad argentina").
La vida sigue entre conversaciones irrelevantes, preparativos para fiestas, actividades profesionales o domésticas, etc. En cuanto al accidente, los familiares de Vero ya se están encargando de todo, es decir, de casi todo, porque aún se nota la abolladura. Aún no se ha borrado el pasado, pero vero quiere olvidar. Cuando regresa al hotel a preguntar si estuvo allí la noche del accidente, le dicen que no hay registros. Ya nada queda de esa noche. Solo los hechos y el recuerdo borroso. Vero puede continuar con su vida.
Película: La mujer sin cabeza
Año: 2008
Duración: 87 min.
Directora: Lucrecia Martel
Guion: Lucrecia Martel
Fotografía: Bárbara Álvarez
Reparto: María Onetto, Claudia Cantero, César Bordón, Daniel Genoud, Guillermo Arengo, Inés Efron, Alicia Muxo, Pía Uribelarrea, María Vaner
lunes, agosto 24, 2015
Poesía. Locura. Todo: Sacrificio, de Andrei Tarkovski
En Sacrificio, la poesía transcurre entre el sin sentido y la locura. Alexander es un actor que decidió abandonar su pasión por miedo a perderse, se encuentra a las puertas de una catástrofe nuclear. ¿Para qué seguir en un mundo devastado? ¿Para buscar la esperanza y luego pagar las consecuencias de encontrarla? ¿Cuál es el sentido de la existencia?
Los largos planos secuencia permiten mantenernos en la reflexión sobre las ideas que Tarkovski plantea a cuentagotas, centrarnos en los personajes, aprehender la poesía visual que solo puede dar el cine. No se trata de imágenes que “vibran”, como en el documental 48. Es el tiempo el que transcurre en un plano, dando al espectador más que una simple imagen.
El fuego no es un purificador de lo que está mal en el mundo, es un fuego de sacrificio, con el que Alexander se desprende de todo para retribuir a Dios por el hecho de salvar a la humanidad. Actitud pretenciosa por su parte: creer que es el salvador del mundo solo porque se acostó con una bruja. Salvar a un mundo que no sabe que ha sido salvado solo puede traer una consecuencia: Alexander se convierte en un marginal, en un loco. Su familia no lo entiende y la consecuencia lógica es el encierro.
La película culmina con el hijo de Alexander junto al árbol. El niño se convertirá en el monje que lo haga florecer, como en el relato inicial, en que Alexander habla sobre la importancia de tener un método. O como explica Guillermo Samperio:
Rafael Méndez Meneses
Los largos planos secuencia permiten mantenernos en la reflexión sobre las ideas que Tarkovski plantea a cuentagotas, centrarnos en los personajes, aprehender la poesía visual que solo puede dar el cine. No se trata de imágenes que “vibran”, como en el documental 48. Es el tiempo el que transcurre en un plano, dando al espectador más que una simple imagen.
El fuego no es un purificador de lo que está mal en el mundo, es un fuego de sacrificio, con el que Alexander se desprende de todo para retribuir a Dios por el hecho de salvar a la humanidad. Actitud pretenciosa por su parte: creer que es el salvador del mundo solo porque se acostó con una bruja. Salvar a un mundo que no sabe que ha sido salvado solo puede traer una consecuencia: Alexander se convierte en un marginal, en un loco. Su familia no lo entiende y la consecuencia lógica es el encierro.
La película culmina con el hijo de Alexander junto al árbol. El niño se convertirá en el monje que lo haga florecer, como en el relato inicial, en que Alexander habla sobre la importancia de tener un método. O como explica Guillermo Samperio:
El suceso del árbol seco que florece, con el cual Tarkovsky inicia la película (los japoneses lo llaman ikebana) es muy importante porque nos remite a la humanidad sin espíritu, que sólo florecerá cuando sus individuos con fe y profundo misticismo cambien. Y ellos, en rigor, serán los que permuten la dirección que lleva la humanidad hasta nuestros días.Ante el fin del mundo que preveía, Alexander se salva mediante el sacrificio, pero había otra opción, la opción que sí podrá tomar su hijo: la constancia. Se puede lograr un cambio gradual mediante mediante la práctica, mediante un método.
Rafael Méndez Meneses
jueves, agosto 13, 2015
El ojo que mira al ojo que mira al ojo que mira Sans Soleil
El sol, la luz, son importantes para hacer cine, pero el ojo que observa el resultado también juega su rol. Sans Soleil (Chris Marker, 1983) puede ser una caja de recuerdos a la que uno se asoma para construir algo nuevo o para simplemente embelesarse con la poesía audiovisual que nos puede llevar de la felicidad a la ternura, al asombro, a la rabia o la frustración en un eterno presente.
En cuanto a ese presente, Gonzalo de Lucas señala:
Uno de los momentos más emotivos de Sans Soleil es el de la gente en Japón llorando por la muerte de un panda de zoológico, en contraste con la escena más fuerte de la película: el brutal asesinato de una jirafa. Aves de rapiña devorando el ojo de la jirafa. Luego, la secuencia de Luiz Cabral y su caída. "Y donde nos quieren hacer creer que se ha forjado una memoria colectiva, hay millones de memorias humanas que pasean su fisura personal dentro de la gran fisura de la historia".
La escena en el templo de los gatos no tiene la poesía que le da su contexto: "Era preciso que vinieran aquí los dos, bajo la lluvia, para cumplir el rito que iba a reparar, en el punto descosido, el tejido del tiempo". La interpretación del director a un acto que posiblemente resulte una banalidad para un espectador occidental nos vuelve a poner a reflexionar sobre la percepción del tiempo en otras latitudes.
Marker dice que "Bastaría quizá con descolgar uno de esos teléfonos que circulan por todas partes para escuchar una voz familiar, o un corazón que late" ¿Pensó en eso al editar las tomas de los teléfonos? ¿Concibió primero el texto y luego buscó teléfonos para filmar? ¿Qué miraba el ojo del director cuando concibió esas líneas?
El trabajo de edición requiere de la narración, aunque la presencia del director no siempre sea para guiarnos hacia un discurso único. "…se suicidó: se dice que no había podido soportar escuchar la palabra primavera".
A ratos, Marker trata de que veamos las imágenes por lo que son. La narración se interrumpe y el sonido de fondo nos abstrae. Tal vez para él también haya sido un descubrimiento.
Marker divaga porque así es como la gente piensa. La carta es un testimonio de cómo vamos de un tema a otro. Los recuerdos pueden saltar de una cosa a otra, repetirse, incluso llegar a algo que no tiene nada que ver con el tema; pero al final, haremos asociaciones entre algunas de ellas. Las neuronas harán sinapsis en un azar que dependerá del observador y sus propios prejuicios, experiencias y recuerdos. De ahí, se vendrá lo que Fernando Luque Gutiérrez explica como el vértigo:
Otra constante es el ojo que mira al voyeur, sea en las películas y televisión japonesa en las que los protagonistas miran al espectador o en la gente del puerto mirando a la cámara. El espectador también puede descubrirse observado por el film. Somos el ojo que mira al ojo que mira al ojo que mira Sans Soleil.
En cuanto a ese presente, Gonzalo de Lucas señala:
La impermanencia de las cosas, esa alfombra agitada, esconde también la posibilidad de salir al exterior del tiempo, es decir, de penetrar en la espiral que nos conduzca a la eternidad absoluta del momento presente. Las imágenes dejan ser una huella o un registro y pasan a ser contempladas: (re)actualizadas en un Tiempo en el que "lo que cambia, no cambia".Fragmentos de películas, imágenes de archivo, tomas para un documental, imágenes que no sabe para qué serán usadas, pueden combinarse con el texto para hacer esa poesía que brota a ratos con fuerza y a ratos subrepticiamente. Se prestan para diversas lecturas, pero ¿A dónde llegarían las imágenes sin el texto? ¿Cuál sería su capacidad para contar una historia? Hay que ver Sans Soleil sin volumen, solo para quedarse con la duda o en la mera especulación. Algunas imágenes no coinciden con el texto y probablemente ese sea una de las pocas interpretaciones en las que resultará fácil coincidir: las divagaciones de la mente son así. Marker divaga sobre Tokio, África, el tiempo... las imágenes, sin el texto, podrían ser sobre cualquier cosa, pero aún así se puede intuir el dedo del director señalando la dirección que debe seguir el espectador.
Uno de los momentos más emotivos de Sans Soleil es el de la gente en Japón llorando por la muerte de un panda de zoológico, en contraste con la escena más fuerte de la película: el brutal asesinato de una jirafa. Aves de rapiña devorando el ojo de la jirafa. Luego, la secuencia de Luiz Cabral y su caída. "Y donde nos quieren hacer creer que se ha forjado una memoria colectiva, hay millones de memorias humanas que pasean su fisura personal dentro de la gran fisura de la historia".
Marker dice que "Bastaría quizá con descolgar uno de esos teléfonos que circulan por todas partes para escuchar una voz familiar, o un corazón que late" ¿Pensó en eso al editar las tomas de los teléfonos? ¿Concibió primero el texto y luego buscó teléfonos para filmar? ¿Qué miraba el ojo del director cuando concibió esas líneas?
El trabajo de edición requiere de la narración, aunque la presencia del director no siempre sea para guiarnos hacia un discurso único. "…se suicidó: se dice que no había podido soportar escuchar la palabra primavera".
A ratos, Marker trata de que veamos las imágenes por lo que son. La narración se interrumpe y el sonido de fondo nos abstrae. Tal vez para él también haya sido un descubrimiento.
Marker divaga porque así es como la gente piensa. La carta es un testimonio de cómo vamos de un tema a otro. Los recuerdos pueden saltar de una cosa a otra, repetirse, incluso llegar a algo que no tiene nada que ver con el tema; pero al final, haremos asociaciones entre algunas de ellas. Las neuronas harán sinapsis en un azar que dependerá del observador y sus propios prejuicios, experiencias y recuerdos. De ahí, se vendrá lo que Fernando Luque Gutiérrez explica como el vértigo:
“Lo que subyace en el planteamiento de Sans Soleil, más allá de su complejidad, es también una cuestión de identidad, de melancolía, y, sobre todo, de un abrumador vértigo, no del espacio, sino del Tiempo ”.De alguna forma, la imagen permanece, la poesía permanece. Es el espectador el que habrá cambiado después de ver este sôshi audiovisual. Si no cambia, si no logra ver alguna emoción le quedará "un largo comienzo negro". Pero aún así, será el ojo que mira Sans Soleil el que decida el sentido de la imagen, sea influenciada o no por el texto.
Otra constante es el ojo que mira al voyeur, sea en las películas y televisión japonesa en las que los protagonistas miran al espectador o en la gente del puerto mirando a la cámara. El espectador también puede descubrirse observado por el film. Somos el ojo que mira al ojo que mira al ojo que mira Sans Soleil.
martes, agosto 04, 2015
Movimiento y fade a negro en el documental 48, de Susana de Sousa
En los 48 años de dictadura, hubo presos políticos que entraron y salieron del encierro. Lo que padecieron tras las rejas es ahora un relato oral acompañado por fotos, que con su movimiento que apenas sí se puede notar, están para algo más que mostrar el rostro de los torturados.
De las víctimas de la represión que aparecen en 48, solo se ve fotos tamaño carnet. A las fotos las acompaña la voz de quienes aparecen en las fotos. Las imágenes son de cuando llegaron y de cuando salieron. Tienen un movimiento leve, que en algunos casos resulta imperceptible. Es como si De Sousa quisiera que los rostros se queden en nuestra memoria, rostros que fueron cambiando sin que sus contactos en el exterior tengan mayor noción de cuánto se demacraban por el efecto de una tortura que pocos presenciaron, pero que existió.
Algunos presos políticos que estuvieron durante varios años encerrados recuerdan detalles de la vestimenta que llevaban el primer o último día. Otros no recuerdan esos detalles, pero narran la tortura mientras la foto nos recuerda que, cada rostro que pareciera haberse quedado detenido en el tiempo, en realidad tuvo un movimiento, una acción, un cambio, que se vuelve más notorio cuando aparece la foto del "después", en la que las ojeras, el pelo escaso, las cicatrices, aparecen también con su movimiento leve. Y es que después de salir, los presos, al igual que las fotos, tuvieron su dinámica. No se quedaron detenidos en el tiempo, permanecieron hasta convertirse en testimonio.
Hay un periodo obscuro, que precisamente se trata de rescatar con el documental, pero no todo es asible. El testimonio oral está para develar las torturas de forma directa, contundente, especialmente en los silencios, inclusive en el silencio que precede a la nueva foto carnet. Muchas cosas se quedan fuera del relato, sea porque no fueron recordadas en el momento de filmar o porque los torturados decidieron omitirlas. El fade a negro con el que cambian de una foto a otra mientras los protagonistas hablan, parece un recordatorio de que algo pasó entre el "antes" y el "después". Algo que el espectador solo podrá intuir, suponer, especular.
Con respecto al manejo de los tiempos, de Sousa comenta:
¿Qué tan presentes estaban los recuerdos en la memoria de los que narraron las historias? ¿Qué tanto cambiaron? El cine documental es un ejercicio de memoria y como tal, está supeditado no solo a lo que vivieron sus personajes, sino también a las experiencias que tuvieron después, a si perdonaron, olvidaron, permitieron crecer el odio y/o el resentimiento, etc. Entonces, no solo hay que considerar lo que pasó entre el “antes” y el “después”, sino también lo que pasó después. Pero eso no forma parte del documental.
¿Por cuánto tiempo veríamos una foto carnet si no tuviera movimiento/fade? ¿Qué tan presentes estaban los recuerdos en la memoria de quienes narraron las historias? ¿Qué tanto cambiaron? El cine documental es un ejercicio de memoria y como tal, está supeditado no solo a lo que vivieron sus personajes, sino también a las experiencias que tuvieron después.
¿Cuánto aporta esa suerte de movimiento/fade a la elaboración de sentido?
De las víctimas de la represión que aparecen en 48, solo se ve fotos tamaño carnet. A las fotos las acompaña la voz de quienes aparecen en las fotos. Las imágenes son de cuando llegaron y de cuando salieron. Tienen un movimiento leve, que en algunos casos resulta imperceptible. Es como si De Sousa quisiera que los rostros se queden en nuestra memoria, rostros que fueron cambiando sin que sus contactos en el exterior tengan mayor noción de cuánto se demacraban por el efecto de una tortura que pocos presenciaron, pero que existió.
Algunos presos políticos que estuvieron durante varios años encerrados recuerdan detalles de la vestimenta que llevaban el primer o último día. Otros no recuerdan esos detalles, pero narran la tortura mientras la foto nos recuerda que, cada rostro que pareciera haberse quedado detenido en el tiempo, en realidad tuvo un movimiento, una acción, un cambio, que se vuelve más notorio cuando aparece la foto del "después", en la que las ojeras, el pelo escaso, las cicatrices, aparecen también con su movimiento leve. Y es que después de salir, los presos, al igual que las fotos, tuvieron su dinámica. No se quedaron detenidos en el tiempo, permanecieron hasta convertirse en testimonio.
Hay un periodo obscuro, que precisamente se trata de rescatar con el documental, pero no todo es asible. El testimonio oral está para develar las torturas de forma directa, contundente, especialmente en los silencios, inclusive en el silencio que precede a la nueva foto carnet. Muchas cosas se quedan fuera del relato, sea porque no fueron recordadas en el momento de filmar o porque los torturados decidieron omitirlas. El fade a negro con el que cambian de una foto a otra mientras los protagonistas hablan, parece un recordatorio de que algo pasó entre el "antes" y el "después". Algo que el espectador solo podrá intuir, suponer, especular.
Con respecto al manejo de los tiempos, de Sousa comenta:
“Quería que esas fotografías fueran también una imagen del presente y que los prisioneros contaran sus experiencias de la dictadura, pero con todo el peso de la memoria, todo el peso de lo vivido, desde un punto de vista del presente. Es con esa especie de co-presencia de tiempos heterogéneos con lo que quería trabajar, para hacer un tipo de relación más compleja entre el presente y el pasado, menos simplista que la de los documentales convencionales”.
¿Qué tan presentes estaban los recuerdos en la memoria de los que narraron las historias? ¿Qué tanto cambiaron? El cine documental es un ejercicio de memoria y como tal, está supeditado no solo a lo que vivieron sus personajes, sino también a las experiencias que tuvieron después, a si perdonaron, olvidaron, permitieron crecer el odio y/o el resentimiento, etc. Entonces, no solo hay que considerar lo que pasó entre el “antes” y el “después”, sino también lo que pasó después. Pero eso no forma parte del documental.
¿Por cuánto tiempo veríamos una foto carnet si no tuviera movimiento/fade? ¿Qué tan presentes estaban los recuerdos en la memoria de quienes narraron las historias? ¿Qué tanto cambiaron? El cine documental es un ejercicio de memoria y como tal, está supeditado no solo a lo que vivieron sus personajes, sino también a las experiencias que tuvieron después.
¿Cuánto aporta esa suerte de movimiento/fade a la elaboración de sentido?
jueves, julio 09, 2015
El Comercio manipuló sobre regalo que Evo Morales dio al Papa Francisco
Como si no bastara una foto manipuladora y una nota en la que se trata de descontextualizar el regalo, en su cuenta de twitter, El Comercio publicó "¿Un crucifijo comunista para el Papa? http://bit.ly/cruzComnism #Bolivia"
La noticia hacía referencia a uno de los regalos que el presidente Evo Morales hizo al Papa Francisco durante su visita a Bolivia. En su noticia, El Comercio dice:
"El presidente de Bolivia, Evo Morales, obsequió al papa Francisco un peculiar crucifijo tallado en madera sobre la hoz y el martillo, símbolo del comunismo, durante una reunión que ambos sostuvieron este miércoles (8 de julio del 2015) por la noche en la Casa de Gobierno y que fue transmitida por TV.
La talla contenía la imagen de un Cristo crucificado en el mango del martillo, según mostraron imágenes de la televisión estatal. Morales se define como socialista y representa una corriente regional conocida como Socialismo del siglo XXI, que también profesan los gobiernos de Venezuela y Ecuador."
Si sumamos el tuit, la foto y lo que se dice sobre el regalo, no es sorprender la respuesta de los lectores ante la nota tendenciosa de El Comercio: "Tarado de La Paz", "la cara del Papa habla por sí sola", "murió el lado izq del cerebro de Evo" "con lo mismo le habría dado" "animal irrespetuoso" "cretino", "estúpido", "persona no cristiana", "gil" "boludo", "tienen que volver a enviar españoles para que colonicen al infeliz", "Eso le pasa a Evo por masticar tanta coca e inhalarla", "tarado", "endemoniado", "estúpidos". Las reacciones en facebook fueron similares.
La noticia y el tuit estaban dirigidas a posicionar un discurso: Evo le hizo un regalo comunista al Papa y al Papa no le gustó el regalo. A diferencia de otros medios, El Comercio nunca explicó que el regalo era una réplica de una obra del sacerdote jesuíta Luís Espinal, asesinado por paramilitares en 1980, y a quien el el Papa Francisco pidió rendir un homenaje.

Si la noticia era sobre un regalo específico, ¿por qué no contextualizaron? ¿Por qué tratar de posicionar que se trataba de un regalo comunista, sin mencionar el origen del regalo? ¿Cómo habrían reaccionado si hubieran visto la otra foto de la reacción del Papa?
La noticia hacía referencia a uno de los regalos que el presidente Evo Morales hizo al Papa Francisco durante su visita a Bolivia. En su noticia, El Comercio dice:
"El presidente de Bolivia, Evo Morales, obsequió al papa Francisco un peculiar crucifijo tallado en madera sobre la hoz y el martillo, símbolo del comunismo, durante una reunión que ambos sostuvieron este miércoles (8 de julio del 2015) por la noche en la Casa de Gobierno y que fue transmitida por TV.
La talla contenía la imagen de un Cristo crucificado en el mango del martillo, según mostraron imágenes de la televisión estatal. Morales se define como socialista y representa una corriente regional conocida como Socialismo del siglo XXI, que también profesan los gobiernos de Venezuela y Ecuador."
La noticia y el tuit estaban dirigidas a posicionar un discurso: Evo le hizo un regalo comunista al Papa y al Papa no le gustó el regalo. A diferencia de otros medios, El Comercio nunca explicó que el regalo era una réplica de una obra del sacerdote jesuíta Luís Espinal, asesinado por paramilitares en 1980, y a quien el el Papa Francisco pidió rendir un homenaje.

Si la noticia era sobre un regalo específico, ¿por qué no contextualizaron? ¿Por qué tratar de posicionar que se trataba de un regalo comunista, sin mencionar el origen del regalo? ¿Cómo habrían reaccionado si hubieran visto la otra foto de la reacción del Papa?
martes, junio 30, 2015
¿Hasta cuándo tanto, pero tanto odio?
Para eso han quedado, esa su estrategia. Pero el problema no es que los referentes de la oposición hayan llegado a ese nivel. El problema es que hay gente que los sigue, que replica sus mentiras, que quiere creer en las mentiras porque necesita algo en qué creer para seguir odiando al Gobierno.
Recientemente dijeron que habían sacado a Alexis Mera de un restaurante, pero cuando la mentira fue aclarada por un asistente, en vez de rectificar o cambiar de estrategia, se pusieron más radicales y dijeron que le habían hecho lo mismo a Viviana Bonilla.
Viviana Bonilla demostró que ni siquiera estaba en la ciudad cuando supuestamente ocurrió el incidente, así que en vez de rectificar o cambiar de estrategia, insistieron en invitar a los demás odiadores a hacer bullying a funcionarios de Gobierno en lugares públicos.
Ante la crítica a esa estrategia de odio, Andrés Páez dijo haber sido víctima de hackers que colgaron el llamado a la violencia en sus cuentas de facebook y twitter.
En Youtube circula un video en que un grupo de opositores supuestamente van a interrumpir al Cónsul Ecuatoriano en Miami, gritando consignas "antidictadura".
También expulsaron al Viceministro de Salud David Acurio de una Asamblea pública a la que asistió para aclarar la desinformación sobre los techos a las tarifas de los servicios de salud privados. En vez de escuchar las aclaraciones, recurrieron al odio.
Para justificar el bullying, @merlinadelgolfo llegó a comparar esa campaña de odio contra funcionarios públicos con los scraches en España (contra responsables de desahucios). Los escraches se popularizaron antes en Argentina contra personas vinculadas a asesinatos, desapariciones y secuestros. Acá han tratado de comparar desapariciones, torturas, asesinatos, desahucios con redistribución de riqueza.
Esa es la agenda política opositora: el boicot social, el odio, la mentira y el bullying en vez de una propuesta alternativa a las políticas que aplica el Gobierno. Calentar el ambiente, justificar a los otros odiadores, buscar sangre. ¿Para qué? ¿Para que los votantes se decidan por otra propuesta? ¿Por frustración de no vencer al Presidente en las urnas ni en las calles?
Proponen que uno no pueda ir a un restaurante (caro) a comer sin interrupciones, que la gente no tenga vida privada y tenga que soportar a odiadores, o mucho peor, que otros tengan que convertirse en odiadores a tiempo completo. ¿Qué harán después? ¿Destruir las obras físicas realizadas por este Gobierno? ¿Incitar a sus hijos a que hagan bullying a los hijos de funcionarios públicos?
Ahora, bastará que alguien señale a cualquier comensal y afirme que es funcionario público para encender una peligrosa mecha que podría terminar en sangre.
No quieren un Ecuador de paz.
viernes, mayo 22, 2015
La Pantera Rosa, Carlos Vera y la gente que aún le cree
Como si hubiera perdido poca credibilidad, Carlos Vera lanzó la mentira de la semana: que Supercom sancionó a Canal 1 con $20000 por la excesiva violencia en La Pantera Rosa. Según Vera, la multa se dio hace 3 semanas, la fuente es Jorge Kronfle, es a Kronfle a quien hay que pedirle confirmación de la "noticia" (hasta la fecha de publicación de este post, no hubo mención sobre este tema en la cuenta de twitter de Canal Uno), el canal apelará, y finalmente, la SUPERCOM reculó en su decisión tomada hace 3 semanas. Sobre la falta de verificación de la noticia, no tuiteó.
Canal Uno ya negó la versión de Carlos Verá.
Como ya es costumbre, los odiadores y opositores de siempre se hicieron eco de la noticia y convirtieron el tema en tendencia. Además, varias personas que apoyan la Revolución Ciudadana se pusieron en contra, pero sin tomar en consideración la fuente: un politiquero que ya tiene poco que perder.
La ex relatora de libertad de expresión de la OEA repitió la mentira. Por ignorancia o mala fe, llegó a decir que fue el Gobierno ecuatoriano el que rectificó (En realidad, el Gobierno no tuvo nada que ver en el tema: una mentira de Carlos Vera sobre la Superintendencia de Comunicación y Canal Uno). Botero metió el caso CrudoEcuador para desviar el tema y cuando ya no pudo tapar su mentira, en vez de rectificar, simplemente dijo alegrarse de lo que había pasado.
La recién retornada cuenta @lolacienfuegos repitió la noticia e incluso promovió un hashtag pidiendo la renuncia de Carlos Ochoa, ya que, a su criterio, le hacía daño a Rafael Correa. Luego empezó a mencionar una nota de diario Expreso en la que se aludía a un informe en que Carlos Ochoa cuestionaba la violencia en La Pantera Rosa. Coincidiendo con una penosa estrategia opositora, @lolacienfuegos inició una campaña para que sea Ochoa el que demuestre la existencia y veracidad de ese informe y trató de posicionar la existencia de dicho informe como el punto importante del caso "Pantera Rosa". Cambiar de tema para no tener que seguir hablando del tema en que se equivocaron.
El trabajo del Superintendente de Comunicación no es hacer quedar bien o mal al Presidente. Su función está dada en la Ley y la Constitución y debe ceñirse a eso, más allá de que coincida o no con el proceso político vigente. Las cuentas las debe rendir ante la ciudadanía. La aclaración de Carlos Ochoa llegó y fue recogida por los medios de comunicación.
La respuesta inicial de quienes difundieron la mentira es la que cabía esperar. ¿Cuántos más saldrán con el cuento de que "era una mentira creíble"? ¿Acaso está bien repetir una mentira y luego hacer como si no hubiera pasado nada solo por el hecho de que la mentira era "creíble"? En su incapacidad por aceptar que repitieron mentiras, lo único que les queda a los odiadores y opositores de siempre es justificarse con ese argumento y buscar otra trinchera desde la cual seguir lanzando su odio. Ese es el nivel de la #OposiciónTrucha.
Pero el problema no es ese. Es poco o nada lo que se puede esperar de la #OposiciónTrucha a estas alturas. El problema es empezar a creer y difundir lo que dice esa gente cuyo odio, mentiras y tergiversaciones son lo habitual. Si así empiezan los compas revolucionarios, terminarán participando en los montajes de los yasunidos o acompañando a lasso en sus campañas.
Por otro lado, una cosa es leer a un Carlos Vera decir cualquier cosa e ignorarlo, pero otra, es leer, por ejemplo, a @lolacienfuegos y creerle esperando que haya tenido una mejor fuente. Si el Superintendente les cae bien o mal, es otro asunto. Si se sigue la moda opositora de repetir mentiras y tergiversaciones, los que ganan son ellos, porque toda la tuitosfera se habrá convertido en una cloaca.
Por eso es que no surge una oposición seria en Ecuador. Los que están, copan todos los espacios masivos de opinión en prensa y se dedican a lanzar su odio, tergiversaciones y mentiras, cada vez con más virulencia. Es lamentable la falta de referentes opositores y que tengan que justificarse entre sí con algún chiste o con más acusaciones. Lo que sea con tal de no mirarse en el espejo de su mediocridad.
No se trata de defender o no a Carlos Ochoa, de si les cae bien o mal, de que quieran que lo reemplace alguien que les caiga mejor o peor. Se trata de tener mejores fuentes a la hora de acusar y sobre todo, de admitir el error en vez de utilizar las viejas tácticas de la #OposiciónTrucha para insistir en lo mismo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


















