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viernes, marzo 04, 2011

expresión



Parece que la nueva estrategia de la oposición de cara a la campaña de referéndum y consulta popular será pasar de las mentiras sin ton ni son, doble moral, tergiversaciones, exageraciones ridículas, reportajes tendenciosos, omisiones y calumnias, al contacto y agresiones físicas.

En cualquier país, si a un presidente se le acerca un tipo gritando y en tono amenazante, lo van a detener. Ningún guardaespaldas va a esperar a confirmar si el agresor tiene un arma cargada y apuntando al presidente, bastará la posibilidad de amenaza para evitar que avance.

Pero si en un camino de una vía aparece de repente un vehículo interceptando el camino, y luego lanzan un proyectil, sea ladrillo, bomba molotov, o un muñeco de felpa metido en una funda, los elementos de seguridad tendrán elementos de juicio para responder con el uso de la fuerza. Y claro, será imposible para ellos saber si les están lanzando una bomba o un muñeco de felpa, pero en un ataque, no van a detenerse a preguntar si se trata de un ejercicio de libertad de expresión o un intento de magnicidio.

¿Es eso lo que busca la oposición? ¿caldear los ánimos? ¿confundir a la seguridad para ver si en algún momento se le sale un tiro a un elemento que pudiera cometer un error de observación? ¿son capaces de llegar a ese extremo en su afán de tumbar a un gobierno que fue elegido democráticamente?

Mal haríamos en esperar que se informe sobre el evidente apoyo. No importa cuántos respalden al presidente, y sean cientos por cada opositor que en vez de debatir o expresarse mesuradamente, decida tomar actitudes o actos que aquí y en la conchinchina pueden ser causal para dar una respuesta contundente.

Pareciera que lo importante es destruir la imagen y lograr que disminuya el respaldo a la figura presidencial, y por extensión, a la consulta. Claro, eso es más fácil que informar, fomentar un verdadero debate, y oponerse con argumentos.