miércoles, diciembre 08, 2010

selección natural, de Rafael Méndez Meneses

Por Siomara España


Desde la primera vez que escuché en algún recital porteño a Rafael Méndez Meneses me llamó sobremanera la atención esa forma tan desenfadada que tenía de escribir poesía. Desde ahí me fueron llegando de su misma mano los poemarios: “Principio del caos Jamás acaecido”, y “Que mi alma se la lleve el diablo”, junto con algunas antologías en las que consta.

SELECCIÓN NATURAL, el libro que nos convoca consta de tres partes: la primera “selección” que contiene textos inéditos, y los restantes una compilación de los otros libros del autor.

Entre los nuevos textos poéticos de Rafael Méndez Meneses y los anteriores libros se evidencia un equilibrio, pues lejos de derramar ingentes odres sobre los lectores, seguimos bebiendo de la misma poesía revitalizadora, fresca, y decidora a las que nos tiene acostumbrados, no creo que debamos hablar de una madurez de su decir, pues el caso es que sin duda el poeta ha sabido desde el inicio que y como quiere expresarse.

Para Méndez la poesía es lo que es él, consecuencia de un mismo ritmo, ritmo que va a la par con su andar, subyace en el, vive en él se expresa en él y se revela per se, cito en La poesía es una revelación que subyace irrelevante:

Vaga entre las zarzas
los edificios ruinosos
y las calles hediondas
pende en la punta de la lengua
de algún mozalbete
un bandolero
Se torna lágrima
Sarcasmo
y se oculta finalmente
detrás de un árbol
o debajo de una piedra
a acechar
con paciencia

Sin duda este es de cuerpo entero Rafael Méndez, el que avista la poesía desde cualquier ángulo, y se deja encontrar a la vez que encuentra que decir en cualquier sitio, es el poeta vinculado indisolublemente al oficio de vivir y escribir siempre en una misma sintonía.

En “Principio del Caos jamás acaecido” (segunda parte del libro ) Méndez nos muestra una poética de universales y variados contenidos, donde los temas amorosos tienen su puesta en escena particular, la de Rafael Méndez Meneses, quien ironiza con tales temas llevando hasta el final del poema un acento ecuánime, para rematar con una insospechada sorpresa poética, así en Falso Profeta cito :

La zarza ardiente
ante la cual te quitaste las sandalias
y la ropa
La labia barata
que te prometió el paraíso
y la luna y las estrellas que bajé del firmamento
se han disuelto ya con la mañana
y no hay nada de apoteósico
en mi falta de coordinación al levantarme
mi amor desmitificado
mis cartas marcadas
de viejo tahúr en la mesita
Pero qué diablos
si más se perdió en la guerra
y has votado por orates mentirosos
Entonces
mujer de poca fe
no te fijes en detalles guapa
y déjame embaucarte un rato más

o el poema Negación

Ayer no pensé en ti

y me di palmaditas en el hombro
me brindé un cigarrillo una colita
Albricias flaco ya era hora
de dejar
de aplastar rewind en ese casette
de no andar pensándote
por el gusto de amargarme la vida
para no caer en otra
y esperarte
como muérgano recluta
como sonzo boludo

Caminé nomás por allí
contento porque no te recordaba
enumeraba
los detalles olvidados
con esa idea fija en la cabeza
de que ya no pensaba más en ti


En el segundo libro Que mi alma se la lleve el diablo el poeta se decanta hacia una definitoria voz, esa voz que todos los poetas buscan y que solo pocos logran encontrar, voz que en Rafael Méndez Meneses se torna vital y recurrente, mostrando una gran “facilidad” al pasar de lo cotidiano a lo sardónico, merodeando sin miramientos por la exquisita línea del humor negro y transformarlo en versos, de impresionante limpieza estilística.

Talvez se trate de un ejercicio lúdico o inconscientemente del autor, o quizás el resultado de un propósito consciente para hacernos reflexionar retozadamente sobre temas que a veces nos parecen irrelevantes, - eso solo lo puede explicar su autor- , lo cierto es que Rafael Méndez tira la piedra, y una vez cumplido su propósito esconde la mano para que seamos nosotros, los lectores los que juzgamos de acuerdo a nuestras experiencias vitales. Así el poema La camiseta del ché cito:

Allí está tu hijo
con su barba
su boina del che
su camiseta del che
y las frases del che
con sus botas
Grita consignas ese vago
Nos jode la vida el muy pendejo
mientras vos
te partes el lomo en nuestra factoría
de camisetas del che
y lavas nuestros platos
le envías unos dólares
para que el cojudo nos compre
otra camiseta del che



O este poema:

A propósito de la película Blood Diamond

Si decimos
que nos preocupa África
es porque realmente nos importan
los 200 mil niños soldados
y nos tranquiliza saber
que Sierra Leona está en paz
Tanto nos tranquiliza
que al llegar a la salida del cine
ya nos hemos olvidado del asunto

Méndez nos lleva de la ternura a la Ironía, pasa por la risa para luego llevarnos a la reflexión. Hablamos entonces del poeta comprometido, tanto en la forma y medida de su palabra, como en los temas tratados; ¿Quién no recuerda a la chica golpeada en el metro de Madrid ? para ilustrar esta y otras escenas, aparecen poemas como: Madre Patria, Playa , Náufrago, Cabeza hueca, entre otros.

Seguimos escuchando en los recitales de jóvenes poetas que la poesía no tiene un propósito, que la poesía no es para ser leída y conmover, menos aun para llevar mensajes o para reflexionar sobre ella, es simplemente para escuchar en un casi efímero instante; particularmente me inclino por aquella que me hace percibir, entre los sentidos y la memoria todos los registros posibles y que estos se adhieran en el subconsciente aunque sea en retazos.

En Méndez se evidencia una antipoesía imposible de encasillar, lenguaje directo y sin “tapujos ” - para sintonizarnos en su mismo decir- , el poeta no crea un orden lógico para su palabra y menos aún, plantea posturas elitistas en su decir, solo entrega lo que es y tiene, un exquisito humor a flor de piel, un marcado acento informal pero contundente.
Publicar un comentario