viernes, agosto 15, 2003

Himno de Naranjal



¿Te sabes el himno de Naranjal?
Por Rafael Méndez Meneses

Los eventos cívicos en nuestra ciudad empiezan con el Himno Nacional del Ecuador y terminan con el Himno de Naranjal. Cuando se pone el primero, las voces retumban. Todos lo cantamos, casi llorando del puro patriotismo, pero al cantar nuestro Himno local, son realmente pocas las personas que lo hacen, a tal punto que apenas sí se escucha un murmullo leve. Es difícil precisar si se debe al cansancio, ya que los eventos cívicos suelen ser aburridos y después de escuchar por horas las intervenciones de turno, lo único que quiere la gente es que el evento termine para ir a la comelona que suelen ofrecer después. Pero lo curioso es que ni siquiera cantan con desgana; simplemente no cantan el Himno de Naranjal. ¿será que a lo mejor no lo sabemos?

¿Es tan importante saber nuestro Himno? En una sociedad apática como la nuestra no es de extrañarse que le restemos importancia, pero necesitamos fomentar el civismo en la ciudadanía y si nuestros hijos no crecen con bases sólidas, difícilmente serán buenos ciudadanos. Claro que sería ingenuo pensar que lo seremos solo por saber el Himno de Naranjal, pero cualquier progreso es bueno y si ni siquiera sabemos nuestro cántico local, entonces ¿qué sabemos de lo nuestro?




HIMNO A NARANJAL
Letra: René Meneses Campos, poeta naranjaleño
Música: Dr. Rubén Mosquera, Prof. Univ. Estatal de Cuenca

CORO

Salve pueblo valiente y honrado
que al trabajo dedicas tu afán
Un futuro de luces y gloria
se adivina en tu senda inicial

Los clarines del triunfo resuenan
saludando tu fecha natal
y los ecos gozosos repiten
Salve, salve, cantón Naranjal.

I
Entre el Guayas y el Andes majestuosos
como oasis de paz en la llanura
hay un pueblo de hombres laboriosos
y mujeres de cándida hermosura.

II
Es Naranjal la tierra codiciada
por sus riquezas, su comercio honrado,
sus sabanas de hierba aljofarada
donde apacible pastorea el ganado.

III
Allí la tierra pródiga y fecunda
se entrega plena ante la férrea mano,
y de su entraña, la raíz profunda
devuelve en frutos el esfuerzo humano.

IV
Es de verdes inmensos, cacaotales
que al sol reflejan sus mazorcas de oro
y más allá los grandes bananales
que el viento agitan su perdón sonoro.

V
Tus hijos te guiarán al escondido
camino del progreso y del honor
hasta lograr de ti, cantón florido
que seas orgullo y prez del Ecuador.
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