miércoles, agosto 20, 2003

LA TRAICIÓN DEL CORONEL
No es fácil gobernar una nación, especialmente si se ha llegado al poder con una campaña que prometía oposición frontal a la corrupción de los intereses que han manipulado al país durante toda la historia. Lucio ofreció un país diferente, pero ya desde el principio, quedó claro que le interesaba más llegar a la presidencia y mantenerse allí, sin importar quienes fueran sus aliados. Fue cuestionado desde sus primeros días frente al poder por el apoyo recibido por grupos identificados con el estancamiento del Ecuador. El reparto de las cuotas de poder entre sus familiares y estos personajes nos hizo presumir a muchos que no habrían mayores diferencias con sus antecesores.

Es notorio un grave problema en nuestro país: la falta de ideologías. Tenemos a un presidente que llegó al solio gracias al apoyo de movimientos sociales que luchan por conservar nuestros recursos, nuestra cultura, nuestra identidad, enfrentándose a los grandes intereses del Imperio que subsisten gracias al descalabro económico de las naciones pobres como la nuestra. Uno de sus primeros pasos fue conseguir el apoyo de Bush de quien servilmente se declaró su mejor aliado, u presidente cuyos delirios dictatoriales amenazan con adelantar el Apocalipsis. Luego firmó, en tiempo récord, el acuerdo con el FMI, dándoles luz verde para intervenir en el manejo económico ecuatoriano en desmedro de nuestra ya vapuleada clase media y pobre.
¿Es malo que el Presidente se alinee con la derecha desasiéndose de quienes le llevaron a la presidencia? El hecho es que poco a poco estamos quedándonos sin país debido a las privatizaciones (ahora ocultas tras el velo de las concesiones), procesos en los que el país entrega sus recursos sin recibir nada a cambio y los ganadores son los círculos cercanos a los poderes económicos -muchas veces, meros testaferros- a pesar de que podría resolver los problemas con sus propios recursos. Ya se han entregado las principales vías del Ecuador, los pozos petroleros, el agua potable, la electricidad, ... y están a la espera otros sectores estratégicos, desde la seguridad social hasta los aeropuertos. La excusa es que las empresas estatales son ineficientes, pero si analizamos lo que sucede con nuestro servicio de telefonía celular, por ejemplo, podemos ver que la empresa privada no es garantía de eficiencia.

El futuro del Ecuador pende de un hilo. El recurso de defenestrar presidentes se torna inviable debido a la falta de credibilidad que genera, pero quedarse con los brazos cruzados mientras se llevan el país es peor. Lucio tuvo su oportunidad de cambiar las cosas y encaminar al Ecuador hacia un futuro de equidad, pero la táctica de alinearse con los pequeños grupos de poder lo mantienen atado, ciego y sordo; y con la espada de Damocles pendiendo sobre su cabeza. ¿Cuál será el veredicto de la historia?: ¿traidor? ¿mediocre? ¿ingenuo? ¿corrupto? ¿inconsciente?...
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