miércoles, diciembre 17, 2008

Poemas que no fueron escritos a propósito dela muerte de León Febres Cordero

OBITUARIO CON HURRAS

Vamos a festejarlo
Vengan todos
Los inocentes
Los damnificados
Los que gritan de noche
Los que sufren de día
Los que sufren el cuerpo
Los que alojan fantasmas
Los que pisan descalzos
Los que blasfeman y arden
Los pobres congelados
Los que quieren a alguien
Los que nunca se olvidan

vamos a festejarlo
vengan todos
el crápula se ha muerto
se acabó el alma negra
el ladró
el cochino
se acabó para siempre
hurra
que vengan todos
vamos a festejarlo
a no decir
la muerte
siempre lo borra todo
todo lo purifica

cualquier día
la muerte
no borra nada
quedan
siempre las cicatrices

hurra
murió el cretino
vamos a festejarlo
a no llorar de vicio
que lloren sus iguales
y se traguen sus lágrimas

se acabó el monstruo prócer
se acabó para siempre
vamos a festejarlo
a no ponernos tibios
a no creer que éste
es un muerto cualquiera

vamos a festejarlo
a no volvernos flojos
a no olvidar que éste
es un muerto cualquiera

vamos a festejarlo
a no volvernos flojos
a no olvidar que éste
es un muerto de mierda.


Hombre de mala voluntad

Cuando volvés a la tarde como a un oasis
y tu mujer te espera linda y ávida
y cree en la provincia de tu silencio
que hace tiempo vendiste al enemigo
cuando volvés de tarde como un padre mágico
y el gurí te salpica de inocencia
y te mira como mira un gorrión a ese cielo
el que hace tiempo te descolgaste
cuando te arrellanás en la dulzura
y la seguridad te envuelve como un aliento
y ves en las ventanas el otoño
esa reflexiva estación de lealtades
cuando una paz tan expugnable
trata de instalarse nada menos que en vos
y te das cuenta de que algo no marcha
porque ya no sabés qué hacer con ella
cuando el calorcito del hogar te acepta
y tu vieja entorna los ojos para oir
eine kleine nachtmusik o la última curda
o los cierra con modorra octogenaria
cuando toda la jornada se resume
en la gan disculpa que te enceniza
y preferís no abrir el diario de la noche
porque sabés todo lo que se calla
cuando metés el índice en el vaso de bohemia
para mover el hielo en el old smuggler
y el frío te sube de la yema al corazón
y después te baja del cuore a las tripas
cuando tu hijo diga buenas noches
y te bese el mentón y se pinche
y comprendas que sos para el
más o menos la bienaventuranza
cuando tu madre diga buenas noches
y se retire con tu infancia a cuestas
y la veas moverse paso a paso
como si no pudiera con la carga
cuando tu mujer diga buenas noches
y no vaya a dormir sino a esperarte
bajo las sábanas almidonadas
que cambió en tu homenaje
cuando todos te dejen en el living
a solas con tu húmedo bigote
y la mirada opaca como nunca
y el tocadiscos que se detiene solo
mejor lo pasarías si no tuvieras
en la retina y en los tímpanos
el rostro el puño el alarido
del muchachito de ojos claros
de mejillas pecosas
de bien marcado costillar
de rodillas casi puntiagudas
de piernas que saltaban como peces
cuánto mejor lo pasarías
si la memoria no fuese tan cabrona
como para mostrarte y volverte a mostrar
aquella desnudez indoblegable
y sobre todo aquellos ojos clarísimos
que te miraban como no creyendo
que vos el de corbata fueras
tan sólo una palanca de patíbulo
cuánto mejor lo estarías pasando
si te olvidaras para siempre
de ese recuerdo tan fresquito
tan acabado de nacer
tan intacto que es como si vieras
la boca que llegaba hasta el mismísimo
borde de la derrota y se mordía
y empezaba a morirse de victoria
cómo será la cosa que no te odiamos
fijate vos cómo será la cosa
que no te hacemos ese amargo honor
hombre de mala voluntad pobre hombre
quizá te alcance con los ojos
de tu botija macanudo y frágil
mañana o pasadomañana te miren
porque estas cosas siempre se propagan
o el mes que viene o el año próximo
te miren esos ojos como no creyendo
claros también y no creyendo pero
ya no será mirada de gorrión
ojos claros te miren como no creyendo
pero creyendo al fin y al cabo
no con mirada de gorrión
pero creyendo al fin y al cabo
entonces pobre hombre de mala voluntad
ni siquiera juntando todo el odio
que quede disponible en el mercado
ninguno de nosotros podrá odiarte
como vos mismo te odiarás.

Mario Benedetti

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