martes, abril 29, 2008

Un mohino en Guayaquil (again)

Ayer volví a la perla a hacer gestiones en la sunsecretaría de ambiente e imprimir los nuevos folletos de los promotores. Aproveché para pagarle al señor de la renta por tvlogecuador.com (ahora sí: o postean, o me prendo fuego). Como no teníamos nada mejor que hacer, fuimos a almorzar con mi pequeña saltamontes. Edu trató infructuosamente de invitar a Al, pero daelita pidió que mejor nos reuniéramos en el submundu. Cuando me dí cuenta, estaba en un Mcdonalds. Después de deplorar la falta de apoyo a mis boicots por parte de mis groupies truchos, fuimos a ver a la pequeña saltamontes al pasquín, y luego al mol del submundu.

Allá disfrutaron y agradecieron por ser mencionados en mi blog, y me ratificaron que es gracias a esas acciones que son visitados por personajes ilustres, como pao pao, mis trolls y correíta. Después de contarme del nuevo amorío de la pequeña saltamontes, edu acompaño a daelita de vuelta al pasquín mientras yo me fui a un par de reuniones a la central de País.

En primera reunión, comunicamos la expulsión de un grupo de personas que en los últimos meses se han dedicado a conspirar contra quienes nos hemos sacado la madre para lograr la revolución Ciudadana. Ahora que se vienen las elecciones, hay mucha gente que no es de PAÍS que se quiere infiltrar, y en el terruño optamos por cortar el problema de raíz.

Como hay gente caretuco, fueron a tratar de indisponernos ante el Directorio Provincial, llevando gente que no es del Movimiento, incluso a un ex candidato a asambleísta por el movimiento de la ximenita y algunos que en las últimas elecciones apoyaron al pre, y a pierina correa. Sólo les faltó llevarlo al cojudócrata.

Después de barajarlos, pasamos a la reunión de Directorio Provincial, donde se realizó la planificación de PAÍS en la marcha del Primero de Mayo.

Como empezó a llover, opté por quedarme en un motelucho barato. Allá empecé a padecer una blanquitis aguda y una kiritis terminal, pero como no me habían dado permiso de quedarme, no pude llamar a la blanqui. No podía dormir. Traté de contar ovejitas, pero como no tengo imaginación, opté por contar las cucarachas que rondaban por las paredes del motelucho.

Al día siguiente paré por los folletos y ahorita estoy preparando mi retorno triunfal al terruño, donde mi madre está reunida con sus abogados para demandar a la gente de Visa por crueldad mental. Mis padres lloran cada vez que ven la última publicidad de esos manes.
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