miércoles, enero 18, 2017

Telarañas


En casa había una bodega con cachivaches. Bicicletas, un yunque, serruchosy palas viejas. Frascos con clavos y tornillos oxidados. Nidos de gallinas, guaridas de ratones y pieles de culebras que habían ido a mudar. En el techo, alambres, telarañas y avisperos. Los avisperos los quemaban, pero las telarañas se salvaban. Algunas conservaban patas y alas de insectos, como si fueran recordatorios. Otras colgaban luego de ser arrancadas por alguien que había sacado una podadora o una sierra para metal. Eso sí, nunca las quitaban a propósito. Había una especie de respeto a la función de las arañas. Nunca pensé que les tuvieran miedo.


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