domingo, septiembre 21, 2008

Revista Selecciones y su visión política

Mi familia colecciona la revista Selecciones. Esa fue una de mis primeras fuentes de lectura, tanto por las historias como por los chistes. Durante los últimos años del siglo pasado, esos manes se la pasaron espantando a los niños con la amenaza comunista, y ahora siguen con el tema de Fidel, Irán, y la defensa de las transnacionales y los intereses del imperio.


En su edición de septiembre del 2008 publicaron el viejo chiste de la derecha, el de la fábula de la hormiga y la cigarra, pero no lo enfoca desde la vida real:


La verdad es que la hormiga se saca la madre trabajando, pero está tercerizada, y el billete se lo lleva el patrón. El salario que gana, sin seguridad social ni estabilidad, apenas le alcanza para comer, así que le toca conseguir dos o tres trabajos para sobrevivir. Ni de chiste le alcanza para comprar víveres para toda la semana.


Para revista selecciones, quienes se dedican a la música y al arte son vagos improductivos. Como si los músicos tocaran grateche. Son los herederos de la partidocracia los que se la pasan en farras, conciertos, etc.


Cuando llega el invierno, la hormiga no tiene dónde calentarse, el salario no le alcanza para la calefacción. A duras penas se ha endeudado para comprarse un televisor de plasma, que no necesitaba de urgencia, pero la publicidad batracea a quienes no tienen lo último de todo. Miles de hormigas mueren de frío y hambre por ese detalle.


En realidad, la cigarra vendió un millón de discos, se hizo el billete con la venta de camisetas, y duerme en su mansión empiernada con un par de groupies locas.


La cigarra supuestamente había muerto, pero selecciones no tuvo coherencia para contar la historia. En todo caso, la cigarra sí protestó, adoptó hormiguitas vietnamitas y etiopíes, y se la pasa de cóctel en cóctel para rogar por el hambre en las afueras de Gambela.


La verdad es que la televisión fue comprada por los dueños de las empresas donde trabajaban las hormigas, y en vez de informar acerca de lo que pasaba con las hormigas explotadas, sacó un reality. Sacó un pequeño reportaje donde un grupo de hormiguitas pasaban hambre, y luego eran ayudadas por un sapo empresario que para deducir impuestos y lanzarse de candidato a presidente, sacó su fundación "los sapos al poder". Todos se sorprenden de que en un país tan próspero, con tanto petróleo y sitios turísticos, hubiera hormigas sin acceso a la seguridad social u obras de infraestructura básica.


El gobierno no sólo subió los impuestos a la pobre hormiga explotada. También le hizo un feriado bancario y le retuvo todo el billete. Los sapos se habían enterado del asunto, y sacaron todos sus ahorros a tiempo. Se hicieron la bola de billete, pero a ellos nunca los persiguieron por hacer trabajar a la hormiga en condiciones infrahumanas.


La población trata de protestar, pero el sapo presidente los llama "forajidos" y les manda a abalear desde un ministerio. Los periodistas se hacen de la vista gorda con las protestas, y llevan las cámaras a sitios donde las protestas son minúsculas.


Millones de hormigas se van del país, pero muy pocas prosperan. La mayoría vive en condiciones laborales aún peores porque son ilegales. Sus antiguas casas pasan a poder de los coyoteros. Un sapo que trabajaba de notario y era pana de casi todos los otros sapos políticos muere de una sobredosis de holganza, comida y cerveza, llevándose el billete de miles de hormigas que también que salir huyendo de su país por las deudas. La cigarra muere por ¿segunda vez?


La verdad es que la banda de arañas y hormigas migrantes se dedica a trabajar para salir adelante, ya que en sus países liberales, los sapos empresarios y políticos anteponen los intereses de sus compadres y las empresas transnacionales al de los trabajadores.

Está claro que revista Selecciones, por ser una revista gringa, publica chistes de odio a los migrantes.

Pero eso no es todo, la revista Selecciones publica reportajes que fomentan la paranoia, el miedo, o en otros casos, para defender los intereses de las transnacionales.


No en vano los Marines pautan con esos manes.
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