domingo, marzo 25, 2012

Anita, pelagatos y agenda mediática

En la entrevista con Ana Pástor, algunos medios desviaron el debate al uso del diminutivo en vez de fijarse en la tergiversación de las palabras del Mashi. El presidente había preguntado “¿Usted sabe cómo se financia Human Rights Watch? ¿Lo financian las hermanitas de la caridad, el cartel de Sinaloa, quién?” pero Pástor, haciendo un pésimo uso de comillas en una cita, tuiteó "Sobre las criticas a su gestión.."a Human Rigth Watch lo financia el cartel de Sinaloa" . El presidente Correa en #losdesayunosdetve", cosa que Rafael nunca dijo y negó inmediatamente. Eso no impidió que medios de comunicación nacionales e internacionales hablaran de la tergiversación durante una semana sin al menos ensayar una pequeña autocrítica. El Comercio llegó al extremo de poner signos de admiración para que pareciera una afirmación y no una pregunta. En vez de admitir su error y rectificar, se limitó a citar la aclaración de El Ciudadano y desviar el debate a lo de "Anita". Revista Vistazo también citó a El Ciudadano, como si no pudieran ellos reconocer si tergiversaron o no las declaraciones del presidente.

Debo admitir que me sorprendió el hecho de que diario El Universo no haya tergiversado las declaraciones del Mashi.

Ante el poco respaldo indígena a la marcha, en la que los dirigentes incluso tuvieron que amenazar con multas a quienes no fueran, pareciera que algunos medios está empeñados en poner a los indígenas en contra del Gobierno. Su estrategia sería tildarlos de pelagatos, término que, afirman, el Mashi utilizó contra los indígenas.

En varias notas de prensa, entrevistas, artículos de opinión y hasta en un editorial, los opositores insistieron en que se había utilizado este término contra los indígenas (Diario La Hora aseveró que lo había dicho durante el enlace del 10 de marzo). Rafael pidió que demuestren que él había tildado a los indígenas como "pelagatos" en el enlace, pero volvieron a tergiversar sus palabras con un video del enlace ciudadano del 18 de febrero. En ninguna parte de ese video se escucha al presidente decir que "los indígenas son cuatro pelagatos", y al 19 de febrero, El Universo parecía haberlo entendido. Ni siquiera armó escándalo por el uso del término "pelagatos" en la nota que hizo sobre ese enlace.

El Ciudadano aclaró que en esa ocasión no hablaba de los indígenas. Que se refería a un escenario hipotético, y al presidente le parecía mal usar semejante término en contra de los indígenas. Ya veremos qué dicen los medios en los próximos días. Sobre todo Diario La Hora, que en su editorial del 16 de marzo, aseveró que el presidente había tildado de pelagatos a los indígenas durante el enlace ciudadano del 10 de marzo.

Al quedarse sin argumentos, diario Hoy cambió de tema. Preguntaron "¿Qué importancia tiene lo de pelagatos cuando el Gobierno ha usado imágenes racistas para sembrar miedo y desconfianza hacia los indígenas, para presentarlos como una suerte de bárbaros que caminan hacia la capital con el fin salvaje de provocar un golpe de Estado?". Como si no fuera importante el hecho de que los medios y politiqueros mintieron.Según Hoy, es absurdo enfrascarse en exponerlos como los mentirosos que son.

¿Es esa la agenda mediática? ¿Mentir, tergiversar, y sacar nuevas mentiras y tergiversaciones cuando se descubren las anteriores?

Pareciera que tratan de convencerlos de que vuelvan a marchar como antes, cuando miles de indígenas se unían a las marchas en cada comunidad, acompañando a dirigentes que caminaban en vez de ir cómodos en su carro y pernoctar en hoteles.

Es comprensible que la oposición insista en poner a las bases indígenas contra el Gobierno y en desgastar la agenda mediática con discusiones que rayan en lo bizantino. Ahora que están de vuelta en su casa, los indígenas tendrán tiempo de constatar si era verdad o mentira que el areteo es un impuesto, o analizar si es posible que el agua se filtre hacia arriba. Tendrán tiempo para meditar acerca de los cambios que percibieron durante su trayecto, y ahora sí, con cabeza fría, revisar las actitudes y razones por las que sus dirigentes los llevaron a marchar.

Si los indígenas no van a las manifestaciones antimashi, los afectados serán esos grupitos sin legitimidad que se apegan a toda marcha para hacer creer que sí tienen capacidad de convocatoria.

Por cierto, casi nadie ha admitido una gran verdad: la gran mayoría de indígenas, los de base, decidieron quedarse en sus casas. Se negaron a legitimar una marcha en la que unos pocos dirigentes se tomaron su nombre para figuretear en búsqueda de candidaturas.
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