martes, marzo 06, 2012

Más garrote a los Diabluma

El "ven para mearte" se reeditó hace poco, cuando Jaime Nebot agredió a un juez durante una audiencia en la que ex empleados de ECAPAG reclamaban por un pago. Si el líder defensor del exitoso modelo de desarrollo va a las cortes y le cae a periodicazos a un juez, ¿qué podría esperarse de sus acólitos y aupadores?

Recientemente Nebot dijo que los Diabluma son un "grupillo insignificante", y advirtió a Esteban Delgado, director regional del Instituto de Patrimonio Cultural, que tendría que atenerse a las consecuencias. En la audiencia para impedir que se le haga el monumento a LFC en Las Peñas, los defensores del exitoso modelo de desarrollo sacaron a patadas a quienes pensaban diferente, lanzaron monedas a quienes fueron a defender sus derechos, y cercaron a un juez en medio de advertencias. Allí están algunos ejemplos de las "consecuencias".

Según diario El Universo, el asambleísta Andrés Roche dirigió desde temprano al grupo defensor de la construcción del monumento. Diario El Comercio informó que, cuando tenían acorralado al juez Manuel Prieto, Roche dijo “sientan al pueblo enardecido..."

¿Cuál era el objetivo de esa demostración de agresividad? ¿Intimidar a los jueces? ¿Decirles que un periodicazo no era nada comparado con lo que podía venir? Con razón al dar las noticias, Lenín Artieda dijo que “lanzaron monedas” sin dar el nombre de Roche, el primero que lo hizo. Hagan caso a los que dicen “Tengan miedo al pueblo enardecido”. Tengan mucho miedo.

En twitter, Lula Garay, ex candidata a asambleísta por la UDC, dijo que los agredidos son culpables por provocar y ofender a la ciudad. Según ella, “lloran como niños lo q no pueden defender como hombres”.

Cinthya Viteri no culpó de la agresión a los agredidos, Roche ni a Nebot, sino a la Ministra María Fernanda Espinoza. Para la asambleísta, los Diabluma pretenden que Guayaquil olvide cómo vivíamos antes de 1990. Invocar al cuco del PRE es una vieja estrategia de quienes defienden su exitoso modelo de desarrollo.

Como ya se ha dicho, el monumento va porque va, ahora en medio de garrotazos, manoplazos, patadas e insultos a quienes piensan diferente y tratan de hacer valer sus derechos de manera civilizada en las cortes. Para algunos, las agresiones son parte del homenaje. Demuestran que la semilla de la violencia garrotera germinó, crece y se abona gracias a funcionarios y asambleístas que incitan descaradamente a agredir.

Los jóvenes de Diabluma, su abogado Armando Bendrán y Esteban Delgado, director del INPC, anunciaron que iniciarán acciones legales contra los agresores. Ya veremos si la respuesta se enmarca en lo legal o en la violencia de quienes dicen representar a los guayaquileños porque dizque los salvaron de una época oscura y primitiva.
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