domingo, enero 08, 2012

LFC

Publicado en revista La Otra #4
Rafael Méndez Meneses

La polémica por la intención de levantar un monumento al controvertido ex alcalde, presidente y legislador León Febres Cordero tiene dos aristas. La competencia que se atribuyen el Instituto Nacional de Patrimonio Cultural y el Municipio de Guayaquil, y la oposición de varios sectores a levantar un monumento a quien presidió el país en la época en que hubo tantos secuestros, torturas y asesinatos.

Mientras el INPC argumenta que el citado monumento afecta el entorno de Las Peñas, un bien patrimonial desde 1982 ubicado en el cerro donde fundaron la ciudad, el Municipio defiende su derecho a poner estatuas donde quiera, y recuerda que nadie se opuso cuando pusieron al Mono Machín del otro lado del cerro. Nebot dice que está en el mismo barrio, pero la verdad es que el mono no interrumpe la vista de Las Peñas. Uno pensaría que no se trata de proteger un área de primer orden de preservación, sino de cumplir con la decisión de los concejales y alcalde. La posibilidad de ubicar el monumento en otro lugar parece descartada, más cuando empezaron a politizar el asunto con anuncios de que ellos y el pueblo se encargarán de hacer respetar la decisión tomada.

Por otro lado, hay grupos de ciudadanos que se oponen a que se levante un monumento a LFC por encabezar una política de Estado que, consideran, irrespetó los derechos humanos. Dicen que es una falta de respeto a los desaparecidos, encarcelados, torturados y asesinados extrajudicialmente. A quienes resaltan esos abusos del antes conocido como “El dueño del país”, se oponen los que reconocen la obra de LFC, los que lo quieren, los que estaban en pañales y no se vieron afectados por los actos que se dieron cuando él fue presidente. La lucha contra grupos de extrema izquierda, la recuperación de la casa municipal y el maquillaje a una ciudad que ciertamente estaba sumida en el abandono, son sus principales argumentos. Hasta dicen que, con la lógica de los que se oponen, habría que eliminar todos los monumentos de ex presidentes que hayan abusado de su poder.

En twitter protestó la cineasta María Fernanda Restrepo, hermana de los desaparecidos Carlos Santiago y Pedro Andrés, quien tuiteó “la estatua de LFC, un monumento al olvido, un monumento a la infamia. Guayaquil, levántate, no lo permitas”. También dijo que “Les duele el ayer, porque es el hoy”…“Nos duele el pasado, porque es el hoy” Simpatizantes del homenajeado se dedicaron a insultarla, sacarle en cara el dinero entregado a la familia, y a cuestionar su autoridad moral para menospreciar dicha obra.

Justifican su respaldo diciendo que le consta el “progreso” alcanzado gracias a los adoquines en el malecón, pero no les consta lo que sucedió con los desaparecidos, muertos, torturados y encarcelados durante el gobierno de Febres Cordero, como si fuera tan difícil revisar los documentos de la Comisión de la verdad, otros archivos en internet, ir a una hemeroteca, o al menos, ver “Con mi Corazón en Yambo”, documental que desgarra el alma de cualquiera que sepa lo que es perder a un hijo.

El monumento va porque va, sea bloqueando la vista de Las Peñas, o ubicado en otro lugar más estratégico, aunque dudo que lo vayan a poner, por ejemplo, en la Pancho Jácome. No importa dónde lo ubiquen, seguramente habrá gente que vaya a manifestarle sus respetos, ponerle flores y hasta rezarle un par de aves marías. Por otro lado y para regocijo de los opositores, las palomas que simbolizan la paz, tendrán su momento de justicia poética cuando se le caguen encima.
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