jueves, agosto 27, 2015

Aquí no pasó nada (La mujer sin cabeza, de Lucrecia Martel)

Un breve descuido bastó para acabar con una vida. No importa si Vero atropelló a un perro o a un chico, el sentimiento de culpa hace que quede al borde de una crisis de nervios.


En el hospital, una señora le dice que no se duerma. Ese y otros comentarios aparentemente irrelevantes, aportan mucho a la historia cuando se los lee en otro nivel. Desde la secuencia del hospital, Vero empieza a aparecer en primer plano, pero de espaldas o de perfil. Al tener vedada la expresividad facial, el espectador debe intuir los pensamientos de Vero ante lo que observa, pero lo que hay es poco o nada: conversaciones superfluas en un mundo que sigue girando sin mayores acontecimientos. Entre las pocas excepciones, está la escena en la que la asistente le hace un regalo a Vero y ella sonríe, olvidando por un momento lo que hizo.

En esa vida que transcurre hay un recuerdo que se niega a desaparecer. Al principio, Vero no dice nada, pero las huellas de lo que hizo están allí, en la abolladura del coche, así que cuenta sobre el accidente sin darle mayor importancia, pero empieza a notarse una distancia entre ella y los demás. Solamente la mamá se da cuenta de que algo pasa, no por la expresión de Vero, sino por su tono de voz, que le resulta ajeno. Para los demás, lo del accidente es solo una anécdota. Sin embargo, no es tan sencillo. Vero se quiebra cuando ve a alguien en el piso y decide hacerse cargo de sus actos. Le dice a su esposo que pudo haber matado a alguien, pero él se encarga de que la negación parezca el único camino posible. El esposo consulta con sus amigos policías, que corroboran que no pasó nada.

Pero sí pasó algo. Poco después aparece un cuerpo en el canal. La madre de Vero empieza a “ver muertos”. La hija habla del chico al que mataron. El esposo empieza a andar en actitud sospechosa... Vero trata de negar un episodio de su pasado mientras otros tratan de encubrirlo, negarlo, visibilizarlo o al menos enterarse del tema (donde dice "Vero", léase "sociedad argentina").

La vida sigue entre conversaciones irrelevantes, preparativos para fiestas, actividades profesionales o domésticas, etc. En cuanto al accidente, los familiares de Vero ya se están encargando de todo, es decir, de casi todo, porque aún se nota la abolladura. Aún no se ha borrado el pasado, pero vero quiere olvidar. Cuando regresa al hotel a preguntar si estuvo allí la noche del accidente, le dicen que no hay registros. Ya nada queda de esa noche. Solo los hechos y el recuerdo borroso. Vero puede continuar con su vida.





Película: La mujer sin cabeza 
Año: 2008
Duración: 87 min.
Directora: Lucrecia Martel
Guion: Lucrecia Martel
Fotografía: Bárbara Álvarez
Reparto: María Onetto, Claudia Cantero, César Bordón, Daniel Genoud, Guillermo Arengo, Inés Efron, Alicia Muxo, Pía Uribelarrea, María Vaner
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