jueves, julio 28, 2005

Visita al camal de Guayaquil

Gracias al MashAlcalde
Visita al camal de Guayaquil
Uno de los resultados del Foro “Rescatemos los esteros de Naranjal” fue que el MashAlcalde ofreció su apoyo a Naranjal. Para eso se coordinó una visita de la Vicealcaldesa (Sra. Mary) y los concejales Arturo Parra y Roberto Esteves para ver qué se puede copiar en Naranjal.

La primera falla es que no nos dejaron tomar fotos, los pillaron al Andy y al Abogado (según ellos, no sabían) y les pidieron comedidamente que borraran las fotos, ya que no tenían autorización. Me veía bien elegante con mi casco, la pollera y las botas, pero el único que tenía la cámara era el inspector de salud, quien tomó una sola foto cuando ya nos estábamos yendo.

El primer ridículo fue cuando lo cubría al Andy para que tome la foto, y no me di cuenta de una vaca que venía por los rieles. Me atropelló la desgraciada, pero nuestro superguía estuvo presto para facilitarme una toalla. No fue nada difícil quitarme la sangre de la cara, aunque al llegar a la oficina, me di cuenta de que se me habían quedado pegadas unas gotitas en la barba.
Image hosted by TinyPic.com
Vaca roja, www.anaandres.com

Pasamos a la cámara de ejecución. Allá las nokean con una pistola neumática para pegarles un par de tiros de gracia. Como había llegado tarde por quitarme la sangre del rostro, no había escuchado esa parte. Al ver a la vaquita nokeada me preocupé porque pensaba que ya le habían dado el tiro de gracia, pero no se había muerto. Traté de bajarme a la cámara de ejecución para tratar de terminar con el dolor de la vaquita, aunque sea a patadas, pero los guardias lo impidieron y me sacaron del lugar.

En medio de la confusión, una vaquita trató de escapar, pero no pudo, la agarraron en la puerta.

Image hosted by TinyPic.com
Foto: muntotoleiran.blogspot.com

Para ese entonces, ya estábamos aburridos. Andy preguntó si se podía jugar carnaval con las vísceras de las vaquitas, pero los encargados dijeron que no. Por ahí se sospechaba que ellos sí lo hacen en época de carnaval, y que el orden y limpieza que vimos en el camal era pura pantalla, pero como no vi nada fura de lo común, no puedo afirmar nada de eso.

Pasamos al lugar de faenamiento de los chanchitos. Esa parte sí dio pena, porque al menos uno estaba vivo en el momento del piscinazo en agua hirviendo que le pegaban para quitarle el pelo. Eso es después de aplicarles un corrientazo y cortarles la yugular; el problema es que no todos se mueren con el corrientazo, y no se les puede aplicar más corriente porque después les explotan los órganos internos. De paso, el tipo que les aplica la corriente es tan feo que los chanchitos ya intuyen que algo malo les va a pasar. Tratan de retroceder, pero están en un corral de metal y no hay salida. Les aplican el corrientaza, se los cuelga de una pata, se los desangra y se los bota a la piscina de agua hirviente. Creo que al salir de la piscina sí están muertos.
Image hosted by TinyPic.com
Particularmente si ha visto la película esa del chanchito, una persona normal prometería no volver a comer carne en toda la vida, pero no tengo tiempo para promesas que no voy a cumplir. De paso, yo era vegetariano hasta hace poco, cuando me amarré con la Blanqui y ella me dijo que comiera carne nomás. Como no tengo criterio propio, no tengo personalidad, mi comportamiento se acopla a lo que los demás esperan de mi; y por tratar de congraciarme con los demás, no desarrollo mi propia personalidad (palabras textuales de la Gise ), le hice caso y he estado comiendo carne sin ningún cargo de conciencia.

Por lo tanto, y

considerando el sufrimiento de las vaquitas y los chanchitos, juro que disfrutaré hasta la última gota de grasa de cada hamburguesa que me papee de ahora en adelante. Esas muertes no serán en vano.
Publicar un comentario