martes, agosto 18, 2009

Sobre la salida de Efrén Avilés de la Academia Nacional de Historia

"La noticia viene de Ecuadorinmediato y la respuesta clara y sutil de Don Manuel de Guzmán Polanco lo dice todo.
Por mi parte sugiero a los historiadores aficionados como ellos mismo se denominan (Efrén Avilés y Melvin Hoyos) que armen su propia academia de historia con direccionamiento secesionista en alguna de las alas del Lorenzo Ponce, seguro serán bien financiados con dinerillos del pobre contribuyente de la Perla del Pacífico. (FCL)

Academia Nacional de Historia no discutirá las razones de la salida de Efrén Avilés

El pasado 7 de agosto, Efrén Avilés, uno de los personajes más polémicos de Guayaquil, en especial por su odio manifiesto a Quito, decidió salir de la Academia Nacional de Historia, lanzando una serie de acusaciones contra sus miembros, a las cuales la entidad rectora de los historiadores decidió no responder por consideración a la enfermedad mental del citado individuo.

De acuerdo a una carta dirigida al director de Diario Expreso de Guayaquil, Efrén Avilés, señala –de entre otros motivos- que su decisión de renunciar al carácter de miembro de la Academia Nacional de Historia, se debe a que: “Me siento avergonzado de pertenecer a una institución que en el campo histórico no tiene ni voz ni voto, ni opinión, ni nada; que solo sirva para la figuración social y que no es otra cosa que una camarilla que congrega y obedece –salvo muy pocas y honrosas excepciones, la mayoría de ellas guayaquileñas- a un grupúsculo de “doctores” en historia que la falsean y que, conociendo la documentación necesaria para escribirla de una manera veraz, la ocultan y tergiversan para satisfacer egoístas vanidades”.

Sin embargo, en el párrafo final de su carta se desprende en su parrafo final, al sentirse rechazado por sus criterios que han distorsionado la historia en sus escritos lanzados por el Municipio de Guayaquil, en contra de la caital de Ecuador, es por ello que Avilés “aconseja”: “A esos “doctores” les recomiendo ilustrarse leyendo las bellísimas y ampliamente documentadas páginas de “El Libro de Guayaquil” (Historia de Guayaquil”, escrito en coautoría con Melvin Hoyos, historiador aficionado como yo y también Miembro de la Academia de Historia (que raro, somos aficionados pero a la vez somos miembros de la Academia Nacional de Historia); lean también la obra titulada “1820: La Verdadera Historia de la Independencia”, de mi autoría, cuya lectura, muy probablemente también será prohibida por decir verdades que a los “doctores” no les gustan; una de ellas, la de que el 10 de Agosto es una farsa, pues en 1809 no se proclamó ninguna independencia, y eso lo puedo demostrar hasta la saciedad muy documentadamente.

En respuesta a esta ofensiva renuncia de Avilés Pino, el Presidente de la Academia Nacional de Historia, Manuel de Guzmán Polanco, remitió dos comunicaciones, a manera de reacción a los ataques del ex historiador.

En su nota ante Diario Expreso, tras lamentar los términos usados por el atacante, autor de las “bellísimas” páginas del ofensivo libro “Historia de Guayaquil”, el presidente señala: “El silencio de la Academia se explica (…), por las consideraciones que ha tenido por las distorsiones de la mente y la voluntad que trae consigo la grave enfermedad que aqueja al señor Avilés, la que lamentamos. El Directorio encuentra adecuada la separación de este historiador”.

Señala además, Manuel de Guzmán, que: “Las opiniones peculiares que después de 200 años mantengan él y su coautor frente a la verdad mantenida por historiadores, testigos de los hechos y millares de personas, instituciones científicas, gobiernos y organismos mundiales y regionales, políticas y jurídicas, serán juzgadas por la opinión pública sin que se vea afectada la Academia Nacional de Historia”.

Al mismo tiempo, mediante oficio No. ANH.583.09, de Agosto 13 de 2009, dirigida al doctor Benjamín Rosales, director del Centro Correspondiente del Guayas de la Academia, el Secretario de la ANH, Eduardo Muñoz Borrero, señala su desagrado por responder a las ofensas de Avilés, destacando: “No es tarea de nuestra entidad tomar partido a favor o en contra de las opiniones de sus miembros. Cada uno de ellos es responsable de sus actos, opiniones u omisiones y debe responder por ellas ante la sociedad, sin buscar ampararse en la respetabilidad de nuestra centenaria Institución. En todo caso, ya que el señor Avilés manifiesta sentirse avergonzado de pertenecer a la Academia Nacional de Historia, ésta por su parte, hará conocer el particular a la Junta General para que decida, a no dudarlo, borrarlo de su nómina de Miembros Correspondientes”.

Será que termina de esta forma una presencia polémica en Ecuador de tal ex historiador… no se conoce futuro ni final de esta situación.

ECUAMEX."


vía Ecuador Construye

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