jueves, junio 16, 2005

EL Gobierno me escucha (no es 1 post sobre el espionaje telefónico)

igualito al aladino
Se cumplió mi sueño dorado de vender el tintají en un bus
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Estaba llevando el tintají a su destino (en guayaquil, El Correo, la esquina del lector; y en Café Arana, 9 de Octubre y la que cruza)... pero bueh, aprovechaba para leer un artículo acerca de quiénes son los tenedores de los bonos de la deuda y una señora me preguntó de dónde había sacado el tintají .
Le dije que yo era el distribuidor en Guayaquil (y en el terruñito), pero no me creyó. Cosa rara, tomando en cuenta que justo tenía puesta mi camiseta de tintají (no te quedes picado).
Después de tanta insistencia, accedió a comprarme uno de los 25 tintají que tenía en mis manos (sospecho que nunca me creyó que yo los distribuyo, pero lo importante es que ya me había pagado).

La chica que estaba junto a la señora tenía mucha curiosidad por el periódico, así que lo leí de tal manera que ella pudiera ver algo. Tuve mucho cuidado en "permitir"que vea la reseña de mi libro, que salió en el suplemento cultural Rayuela. (¡me denominaron jovenazo!)

La próxima meta será vender en un bus también mi libro (ponte once, bocabierta, cinco dolaritos que no te enriquecen, ni te empobrecen; pero que a mí me permiten llevarle un mendrugo de pan a mis 8 hijos)

Supongo que a estas alturas, estimado lector/lectora, te habrás dado cuenta de que este post no era más que un vil anuncio comercial del tintají y de mispuemitas, pero qué le vamos a hacer, así es la falta de creatividad a veces.


(juas)
El Gobierno me escucha
El título en sí es material para un post (o para un libro de ciencia ficción), pero ahorita lo que taba rondando por mi paranoica y torcida mente, eran las propuestas que se podrían hacer.


Si no me hubiera quedado en la página del CONAM, ahorita estaría escribiendo sobre el espionaje telefónico. El título da lugar a muchas interpretaciones, ¿no?

Pero bueh, ahí van mis propuestas (no han sido analizadas, son para discutirlas)

Veedurías obligatorias
Por ejemplo, yo voy a plantear que por ley se tenga que hacer veedurías ciudadanas para tooodas las obras de instituciones públicas y de FUNDACIONES (a ver qué dice el MashAlcalde). Y que los veedores, entre otros, sean los moradores del sector donde se hace la obra.

Ya veo a los alcaldes (y los que no son alcaldes) haciendo obras sólo donde hay gente de su confianza. y el costo de las obras incrementándose (mayor reparto)


Agendas locales 21
Otra cosa en la que tengo harrrsta fe es organizar Agendas locales 21 en todos los cantones con más de 50.000 (o alguna cifra a la que se llegue por consideraciones técnicas). De esa manera se podría planificar en el corto, mediano y largo plazo la obra municipal; se considerarían más los impactos ambientales; se capacitaría a la ciudadanía de provincias para que tengan acceso a recursos provenientes de ong´s y gobiernos extranjeros; se terminaría la actitud de la mayoría de los alcalde de dar resultados "parche" a los grandes problemas locales y de manejar la obra pública como si fuera limosna.

Lo bueno de estos procesos es que se podría conseguir financiamiento en Naciones Unidas o en el COSUDE (por citar sólo dos ejemplos) para poder implementar Agendas 21 Locales exitosas.

Ya veo a todos los alcaldes retrógrados oponiéndose.


Nepotismo cruzado
También plantearía prohibir el "nepotismo cruzado" (o triangulado, etc.), de tal manera que los "honorables" se dejen de tonteras con el dinero de mis impuestos. (aunque compro cd´s piratas, sí hay muchas cosas que compro por la derecha)

ya los veo al lucio y a los "honorables" sacándose los cueros al sol.


Clonar a Érika Vélez
Pa que la disfruten las próximas generaciones (pa que vean que tengo visión de futuro, que me preocupo por las nuevas generaciones de mi patriash)

No pongo otra vez unafoto de la Érika, porque no quiero que se berree en este blog.


¿Autonomías para tooodas las provincias?
Sí, claro. Y que las provincias pobres se vayan al diablo por culpa del egoísmo, la incompetencia y la falta de experiencia de las otras. Y ojo que digo autonomía para provincias como Guayas, no para ciudades como Guayaquil.

Al menos podríamos debatir, ¿no?


TLC
pero antes de firmarlo con la maldita bota yanqui, que nos vayamos a un tratado de libre comercio sudamericano.
Sí claro, sudamérica no es un mercado atractivo para Ecuador (habría que ser muy ingenuo para creer eso), pero si américa estuviera unida, podríamos entrar a negociar con los gringos en condiciones menos desventajosas si fuésemos un solo bloque.

¿o prefieren una negociación indigna que beneficia a unos pocos sabidos? yo, no.

El CONAM tiene una página para información y sugererencias.

Espero que sus propuestas sean mejores que las mías.



La poesía de Raymond Carver
Ondas de Radio
para Antonio Machado

La lluvia ha cesado, y la luna ha salido.
No entiendo nada de las ondas de radio.
Pero creo que se transmiten mejor justo
después de llover, cuando el aire está húmedo.
En cualquier caso, ahora puedo coger Ottava, si quiero,
o Toronto. Ultimamente, de noche, me sorprendo
ligeramente interesado por la política canadiense
y sus asuntos internos. Es verdad. Pero normalmente
lo que buscaba eran sus emisoras con música. Me siento
aquí en la butaca y escucho, sin tener nada que hacer,
o pensar. No tengo televisor, y dejé de leer
los periódicos. De noche pongo la radio.
Cuando escapé aqui trataba de alejarme
de todo. Especialmente de la literatura.
De lo que ella entraña, y de lo que trae a rastras.
Hay en el alma un deseo de no pensar.
De estar quieto. Emparejado con éste,
un deseo de ser estricto, sí, y riguroso.
Pero el alma también es una afable hija de puta
no siempre de fiar. Y olvidé eso.
Escuché cuando dijo: Mejor cantar a lo que se ha ido
y nunca volverá que a lo que aún sigue
con nosotros y estará con nosotros mañana. O no.
Y si no, también está bien.
Tampoco importa demasiado, dijo, si un hombre nunca canta.
Esa es la voz que escuché.
¿Puede imaginarse que alguien piense cosas así?
¡Qué absurdo!
Pero tengo estas estúpidas ideas de noche
cuando me siento en la butaca y oigo la radio.
Entonces, Machado, ¡su poesía!
Era como un hombrecillo mayor que se vuelve
a enamorar. Una cosa digna de observar,
y embarazoso, además.
Y llevo tu libro a la cama conmigo
y me duermo con él a mano. Un tren pasó
en mis sueños una noche y me despertó.
Y lo primero que pensé, el corazón acelerado
allí en el dormitorio a oscuras, fue esto:
Todo es perfecto, Machado está aqui.
Entonces me volví a dormir.
Hoy llevé tu libro conmigo cuando salí
a dar mi paseo. «¡Presta atención!» -decías,
cuando alguien preguntó qué hacer con su vida.
Conque miré alrededor y tomé nota de todo.
Luego me senté al sol, en mi sitio
de junto al río desde donde puedo ver las montafias.
Y cerré los ojos y escuché el sonido
del agua. Luego los abrí y me puse a leer
«Abel Martín».
Esta mañana pensé mucho en tí, Machado.
Y espero, incluso cara a lo que sé de la muerte,
que recibirás el mensaje que pretendo enviarte.
Pero está bien aunque tú no lo recibas. Que duermas bien.
Descansa. Antes o después espero que nos veamos.
Y entonces yo podré decirte estas cosas directamente.
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